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El lujo según cuatro marcas

La belleza y el lujo son inherentes al ser humano, no debemos temerle

Hermès

La principal fortaleza de Hermès es el amor a la artesanía. Nos vemos a nosotros mismos como artesanos creativos, por lo que la filosofía de esta compañía es mantener viva la artesanía.

NEW YORK, NY - MAY 14: Comes With Baggage Founder Lori Levine shows off her one-of-a-kind orange Hermès Birkin at the Comes With Baggage Fashion Editor Preview on May 14, 2013 in New York City. (Photo by Cindy Ord/Getty Images for Comes With Baggage)

CHANEL:

Francoise Montenay, presidenta de la compañía Chanel en Europa, afirma que el lujo es una forma de libertad de dar libertad; permite desarrollar la capacidad de elegir y disfrutar de esa elección. El lujo es un lápiz labial cuyo empaque no se raya; es la comodidad con que se usa y la fluidez de su uso; que es a la vez suave y moderna, el tacto y sin apelación. El lujo es lo que hace todo lo posible; la dulzura, el placer como protección. “Por ejemplo, hemos desarrollado una máquina que se repite sin descanso los gestos de las mujeres, como poner un bolso colgado en el hombro –lo que hace alrededor de 200 veces al día–, con el fin de lograr una mayor resistencia en nuestros tejidos de lana para hacerlos más resistentes”, explica. Este es el reverso de lujo, pero es así como funciona ese lujo.chanel-fall-winter-campaign-2014-15-08

Por su parte Maureen Chichet, presidenta de Chanel en América, sostiene que el lujo va más allá del producto y es una experiencia, emoción, algo que no tiene sentido lógico, que se siente antes definido.

En los años 80 y 90, el lujo era la insignia y la posesión; hoy día, el lujo está relacionado con la sensación de plenitud que proporciona. “Para mí, el lujo total son los momentos que paso con mi familia en mi Luberon; allí todo se está sintiendo: el punto de vista de los valles, el olor de la lavanda, el canto de las cigarras… Llega siempre un momento en el que necesito para sumergirse de nuevo en esta belleza”, cuenta Chichet.

LOUIS VUITTON

La tradición de Louis Vuitton como fabricante de baúles es anterior incluso a la fundación de la compañía. En 1837, con solo 16 años, Louis Vuitton llegó a pie a París y empezó como aprendiz de monsieur Maréchal. En esa época, los coches de caballos, los barcos y los trenes eran los principales medios de transporte y las maletas sufrían importantes desgastes. Los viajeros recurrían a los artesanos para empaquetar y proteger sus objetos personales.modelo-speedy-de-louis-vuitton

Louis Vuitton pronto se convirtió en un valioso artesano del taller parisino de monsieur Maréchal. Estos fueron los inicios de su actividad altamente especializada y su ilustre carrera en un sector artesanal que requería grandes aptitudes para diseñar arcones y, después, baúles adaptados a los gustos de los clientes. Luego de 17 años, Louis Vuitton abrió su propio taller en el número 4 de la Rue Neuve-des-Capucines, cerca de la Place Vendôme. original

El rápido éxito de Louis Vuitton indicaba que debía ampliar su negocio, lo que lo llevó a la apertura del “atelier” en Asnières en 1859. Al noreste del centro de París, el taller empezó con 20 empleados. En 1900, ya había cerca de 100 personas y en 1914 había unas 225.

El “atelier” original se ha ampliado a lo largo de las décadas, incluyendo la adición de la residencia de la familia Vuitton, pero sigue siendo donde se hacen los productos de forma artesanal. Mientras que la casa de la familia se ha conservado y es parte de un museo privado, 170 artesanos trabajan en el taller de Asnières, diseñando y creando artículos de piel y pedidos especiales para clientes de todo el mundo.

GOYARD

¿Cómo ha hecho Goyard para convertirse en la marca más misteriosa y la más deseada?

La casa francesa de culto con alergia a la logomanía mantiene su espíritu artesano y discreto rodeado de misterio.

“Aquí hacemos las cosas de manera diferente”. Estamos en la tienda de Goyard en Londres y una dependienta con una dicción británica tan precisa que rompería una cristalería de bohemia, enseña uno de los bolsos de la firma. Huele a jardín de rosas, suena jazz clásico y no hay ningún precio a la vista. El bestseller St Louis PM, un shopper sin cremallera que Kate Moss usa para ir a la playa, está guardado en una de las cajoneras de caoba. Cuando se pregunta por él, se despliega un servicio exquisito, como si en lugar de un bolso de lona pintada te estuviesen vendiendo un huevo de Fabergé perteneciente al zar. La dependienta me explica que el bolso está disponible en 11 colores diferentes, “lo que les distingue de otras firmas” y que tengo suerte porque a estas alturas del año todavía no está agotado.purseblog-asks-goyard

«La producción es limitadísima, al contrario que otras marcas de lujo», remata. El modelo más simple cuesta unos 975 euros en el estampado básico negro y 1.270 de otro color. Existe la opción de customizarlo con tus iniciales por otra centena de euros. Es un servicio que se ofrece solo en la tienda, donde te asesoran con los colores y la personalización tarda cuatro semanas porque lo envían a la factoría de Goyard en Carcasson, sur de Francia para que uno de los artesanos de la firma pinte las letras a mano.

Sí, verdaderamente aquí hacen las cosas de manera diferente. Lo irónico es que para un ojo no iniciado, ese bolso con el que se toman tantas molestias no dirá absolutamente nada. Goyard es uno de los secretos mejor guardados del mundo del lujo. Una casa francesa de culto con alergia a la logomanía. A mediados del siglo XIX la familia Goyard competía directamente con Louis Vuitton en el negocio de los equipajes.goyard-senat-men

Al contrario que Vuitton, Goyard mantiene su espíritu artesano y discreto. No comercializa sus productos online, pero cuenta con una veintena de tiendas en todo el mundo y en Europa, solo en París y Londres. No dan entrevistas a la prensa y ni se molestan en hacer publicidad. Se fabrica exclusivamente en Francia y acepta los encargos más estrafalarios de sus caprichosos clientes.

Su estampado –en la maison mantienen que no es un logo– de cheurón que representa la Y griega central del nombre de la marca, no grita a los cuatro vientos que ha costado un riñón ni es uno de los favoritos de los falsificadores de bolsos. Goyard es la antítesis del modelo que se estudia en las maestrías de negocios.goyardd

Y sin embargo, su manera de hacer las cosas funciona. Goyard se ha posicionado como una marca para insiders que quieren distinguirse de las masas. En París durante la época de desfiles Goyard es la marca oficiosa de las editoras y estilistas, Gwyneth Paltrow y Sofia Coppola son adeptas, Karl Lagerfeld visita la tienda de París, en el 233 de Rue Saint Honoré dos veces al año, Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes era cliente asiduo y el chef Alain Ducasse les encargó uno de sus baúles como cocina portátil, para llevar de viaje todos sus utensilios. 450_1000

A deferencia de su clientela aristocrática, la marca prohibió que se grabaran coronas en sus artículos si el cliente no podía demostrar que tuviese sangre real. Sus bolsos son lo contrario al efímero it bag. No lanzan modelos nuevos cada temporada y la firma prescinde de director creativo.1379121

Otras casas que nacieron para vender equipaje, como Vuitton o Prada hoy se centran en la ropa. En cambio, Goyard no trabaja el pret a porter y sigue considerándose un malletier.

Podría parecer que una empresa tan tradicional sigue regentada por la misma familia, pero la realidad es muy diferente. En 1998, la casa que fuera propiedad de los Goyard durante cinco generaciones se vendió al emprendedor Jean-Michel Signoles, que anteriormente había fundado la marca de niños Chipie –los nacidos en los 80 la recordarán como la que había que llevar para presumir en el patio del colegio–.

Signoles añadió nuevos colores, como el blanco, el azul y el rosa, rejuveneciendo la gama oscura que caracterizaba a la firma. Buscó entre los archivos para recuperar bolsos de mano, rediseñó las tiendas y contrató a un exempleado de Chloé como consultor. Con él Goyard perdió su aire adusto y empezó a vender chic con un guiño. De la misma manera que Wes Anderson inventa sus refinados universos cinematográficos, el empresario creó una ilusión que da la impresión de que siempre ha estado allí.peninsula-goyard-special-edition-travel-set-1170x690

Uno de sus aciertos ha sido saber rodearse de misterio, esta no es una firma que monte photo calls o que se desviva por coleccionar seguidores en Instagram. Su única concesión es un perfil de Facebook y una herramienta en su página web que te permite visualizar cómo quedaría tu bolso personalizado. La convivencia perfecta entre tradición y modernidad.El lujo según cuatro marcas 1

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