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Preparándonos para el futuro

Roberto Rodríguez, Rector de la Universidad Fidélitas

Preparándonos para el futuro 1

Si yo le pregunto cuál es su visión ante el futuro, estoy seguro que me dirá que siente incertidumbre, desesperanza y tal vez, algo de temor. ¿Existirá de veras, la luz al final del túnel? – me dirá usted. Entiendo que todos estos pensamientos y sentimientos puedan darnos vuelta en la cabeza en el momento presente. Estábamos en una zona de confort de lo cual, no nos dábamos cuenta. Posiblemente calculábamos y manejábamos con bastante acierto los riesgos que implicaba el futuro, en el ejercicio de nuestras profesiones, en nuestros negocios o en nuestros estudios. Pero la situación actual es totalmente diferente.

Si queremos estar preparados para cuando ese futuro venga, debemos estar en excelente forma, mental y físicamente, para continuar con nuestras vidas, para seguir adelante con nuestra carrera profesional, nuestros negocios o nuestro estudio.  No esperemos que el futuro nos atropelle; que no nos agarre desprevenidos. Mejor estar preparado. Ya aprendimos la lección.

     Esto es lo que le recomiendo para estar mejor preparados. Primero, tome en cuenta el nuevo «yo» que será usted, porque no será el mismo. Acéptelo. Hágase a la idea desde ahora que usted ha cambiado; nos obligaron a cambiar a todos. Tal vez seamos más proactivos al poner atención a los cambios y aprendamos a leer las tendencias del futuro; espero que seamos más resilientes para enfrentar el futuro.

     Seremos más auto-disciplinados para el trabajo y para el aprendizaje, porque forzosamente hemos tenido que aprender a administrar el tiempo y nuestras tareas, sin tener al jefe o a la profesora pidiéndonos resultados. El teletrabajo y la enseñanza virtual, nos han ayudado a desarrollar nuestras habilidades blandas y llegaron para quedarse.

     Estamos actualmente aprendiendo a manejar en casa, el estrés, que es a su vez la forma como mejor podemos evitar el estrés post traumático -el que queda después de un evento. ¿Quién quiere quedar con secuelas del estrés, después de que todo esto pase? Nadie. Porque si desarrollamos estrés post traumático, seremos personas menos productivas y menos concentradas; estaremos desmotivados para asumir las responsabilidades que usualmente hacíamos; con dificultades para establecer relaciones laborales y sociales, satisfactorias. Y todo, porque no nos dimos cuenta, a tiempo, que estábamos cambiando y que debíamos aprender a manejar el estrés. Si lo hacemos, cuando venga algún otro evento estresante, estaremos mejor equipados para enfrentarlo, porque ya habremos puesto en práctica nuestros mecanismos de respuesta al estrés; y con éxito.

     Somos ahora diferentes porque estamos venciendo nuestra resistencia al cambio y usando más nuestra flexibilidad cognitiva. Así podremos ser personas más tolerantes con el cambio, presente y futuro. Y si a alguien le costaba aceptar el cambio, le tengo noticias: «llegó el momento de que sea una persona de esas que tienen «Plan A y Plan B».

     Lo somos porque nos han dado un curso acelerado de salud pública y de epidemiología, con términos que se han vuelto tan comunes en nuestra vida, tales como: curva, «pico», aplanar la curva, mitigar, epidemia, pandemia, virus. Somos «casi expertos» en esos campos. Probablemente seremos de ahora en adelante más precavidos en el cuidado de nuestra salud, porque se nos ha despertado esta conciencia preventiva que muchos practicamos ahora.

     Otra forma en que somos diferentes es que ahora dominamos más y mejor la tecnología. Aprendimos, tal vez con poca ayuda, como usar alguna plataforma de videoconferencia y tal vez, para sorpresa de nosotros mismos, hemos sido capaces de trabajar; de enseñar y de aprender; y de asistir y participar en reuniones, usando alguna plataforma. Reconozcámoslo: nos estamos graduando en tecnología, al pasar de una sencilla alfabetización en Office, a dominar software mucho más avanzado. !Es para felicitarnos!

     Y quizás lo más importante, lo que dará mayor sostenibilidad a nuestros esfuerzos de preparación para el futuro, es que hemos aprendido a aprender; que es para mí, la más importante habilidad blanda que podemos desarrollar porque nos asegura nuestra capacidad para seguir aprendiendo, incluyendo las nuevas formas de responder a los nuevos retos y al incierto futuro. Muchos de nosotros hemos tenido que ajustar nuestra forma de enfrentar nuevos problemas y en el proceso hemos aprendido a aprender, para guardar en nuestra memoria las respuestas exitosas que hemos dado ahora, para cuando volvamos a enfrentar otro evento como el actual. Eso, debe darnos mucha seguridad, como preparación para el futuro.

     Entonces, al nivel individual, una forma de estar mejor preparados para enfrentar el futuro, es reconocer y aceptar que hemos cambiado; que estamos dispuestos a enfrentar los cambios que vienen por delante; que somos más resilientes, que salimos empoderados de esta situación, que aprendimos a seguir aprendiendo y que aprendimos a manejar el estrés para poder ser más productivos. Ahora, seremos más conscientes de la importancia de la prevención en salud y hemos desarrollado una serie de habilidades para el uso de la tecnología, particularmente las TICs. ¿Pueden ver ustedes lo positivo de todo esto?

Preparándonos para el futuro 2

Siguiendo con mis recomendaciones, en segundo lugar, haga una lectura de las grandes tendencias que están ocurriendo en la sociedad actual y que posiblemente continuarán con un acelerado desarrollo. Cuando lo hago, encuentro que la tecnología y su uso en las comunicaciones, lo que llamamos, las TICs, aparecen como el elemento salvador que mantiene la economía caminando -en la medida de lo posible- y la educación desarrollándose y marcando su liderazgo para contar, a corto plazo, con los futuros profesionales que enfrentarán el nuevo orden de hacer las cosas. Es esa fortalecida conexión, tecnología-teletrabajo y tecnología-educación, una tendencia que marcará la diferencia, como sociedad costarricense.

     Pero también otra tendencia que puedo observar es la conexión tecnología-salud, que está permitiendo el uso de herramientas de TICs, en el manejo de la amenaza del nuevo Coronavirus y que han facilitado a los países avanzar juntos, compartir experiencias y conocimiento, en la lucha contra el nuevo Coronavirus. Si ya en Costa Rica, la conexión tecnología-salud tenía un desarrollo muy grande, con toda la producción de tecnología médica, imagínense cómo será en el futuro. Solo piensen en la cobertura y la velocidad de respuesta del sistema de salud, basado en la telemedicina, que es una de las áreas que hoy, está ayudando a enfrentar la situación y que se ampliará cuando contemos con 5G.

     La lectura de las tendencias en el País, también me hace pensar que enfrentaremos el futuro con mejores herramientas de emprendimientos; con más y mejores emprendimientos. Ya la sociedad se dio cuenta qué frágil puede ser la seguridad laboral y financiera. Por eso, estoy seguro que veremos, aún un mayor desarrollo de emprendimientos en el futuro cercano. Una mayor diversificación de actividades y un trabajo más colaborativo entre emprendimientos. Y no me refiero solo a pequeñas o medianas empresas; hablo también de alianzas empresariales de mayor escala.

     Aprendemos también que la economía -al igual que la tecnología- está en la base de todo. Si alguien, cualquier ciudadano, no había aprendido sobre la relación de la economía de un país, con las diversas actividades de la sociedad, incluyendo servicios como educación y salud, ahora sí que le ha quedado claro. Como ejemplo de esa relación, somos testigos ahora de que un simple micro-organismo tiene a la economía mundial de rodillas. Y también podemos, con optimismo, ver otro ejemplo: gracias a la visión de nuestros gobernantes, de abolir el ejército y en su lugar, destinar recursos económicos para salud y educación, contamos ahora con un sistema de atención primaria en salud, de primer mundo, que es la envidia de muchos países y que nos ha permitido responder mejor ante la situación actual. La conexión salud-economía nos saltó a la vista.

     Vimos que el mundo se encogió en unos pocos meses. Cambió nuestra cosmovisión. Si antes hablábamos de formar «ciudadanos del mundo» y de prepararnos para funcionar en un «mundo globalizado», ahora no nos puede quedar más claro. Bastó que una sola persona en un país se contagiara, para cambiar la dinámica mundial de la salud y la economía. Ya los países no son tan «exóticos» ni tan distantes.

     También, la lectura actual de las tendencias en nuestra sociedad, nos confirma el espíritu de solidaridad. Vemos empresas; vemos voluntariado individual y hasta países enteros, ayudándose unos a otros. De veras que éramos más frágiles de lo que pensábamos. Y lo seremos, para enfrentar el futuro, si no nos acuerpamos unos con otros.

     Entonces, al nivel de la sociedad, para estar mejor preparados para enfrentar el futuro, debemos hacer una lectura de las tendencias que están ocurriendo actualmente y desarrollar una visión de qué queremos hacer; una estrategia de cómo lo queremos hacer y una estimación del tiempo para cuándo queremos hacerlo.

     La historia muestra que después de una pandemia, las economías se han fortalecido, los ciudadanos han sido mejores seres humanos, mejor educados y preparados para el futuro. Y la actual no es la excepción. Pero el futuro es ahora; ya. Comience a prepararse.

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