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Yolanda Oreamuno in memoriam

Yolanda Oreamuno in memoriam 

 

  • Fue una mujer fuera de serie para su época, precursora de la técnica del diálogo interior en la narrativa.

“No llevaba medias –pantis–, usaba una discreta cadena en el tobillo y fumaba. Yo era   muy niña pero su imagen me atraía mucho, ese desenfado, la libertad que expedía y la seguridad en sí misma…”.10_Coleccio?n Sergio Barahona Oreamuno

Así recuerda Aurora Gutiérrez a Yolanda Oreamuno cuando visitaba su casa en Cartago. Ella tenía escasos cuatro años y su mamá, Soledad Ortiz Pacheco, era amiga y cree que parienta lejana de Yolanda. También tiene grabado que a su padre, Fernando Gutiérrez, no le gustaba nada esa amistad de doña Soledad. Yolanda ya era famosa por su pluma y la manera en la que decidió vivir su vida. Para aquella pequeña Aurora era una mujer sin igual. Obviamente, muy transgresora para la conservadora Costa Rica de esos años.

Yolanda Oreamuno bautizoAurora trajo a su memoria a Yolanda Oreamuno porque se están celebrando los 100 años de su natalicio. Nacida el 8 de abril de 1916 en el distrito de Aranjuez, fue bautizada en la parroquia de El Carmen el 3 de mayo por el presbítero Mariano Zúñiga con el nombre de Yolanda María Socorro de los Ángeles, según el acta de bautismo No.135 de esa parroquia.

Su talento para las letras, su sinceridad y desparpajo a la hora de cuestionar los peores defectos de la idiosincrasia costarricense, su forma de vivir la vida fuera de los parámetros de conservadurismo del Valle Central y su belleza, hicieron de esta escritora toda una leyenda.01_Yolanda de cuatro años- Cortesía Editorial Costa Rica

Hace 40 años conocí por primera vez de ella por medio de la prensa y, desde entonces, he leído todas sus obras, lo que se ha escrito sobre ella y procuro armar el rompecabezas de su vida para escribir una biografía novelada de su vida, más alegre y constructiva de la queja constante que se describe de ella y de su vida. Yolanda fue una mujer de coraje, merece una mirada amplia de su vida y de su obra, a pesar del momento histórico que le tocó vivir.

Su mirada de lo costarricense

“La no necesidad de lucha trae como consecuencia un deseo de no provocarla, de rehuirla. Preferimos no hacer frente: abstencionismo. Al que pretende levantar demasiado la cabeza sobre el nivel general, no se le corta. ¡No!… Le bajan suavemente el suelo que pisa, y despacio, sin violencia, se le coloca a la altura conveniente”, Yolanda Oreamuno. Así describió en su ensayo El ambiente tico y los mitos tropicales, publicado en 1938, el sutil comportamiento no confrontativo y “pacífico” de la población costarricense. Tenía solo 22 años cuando se atrevió a desnudarnos de esa manera, y 80 años después sigue provocando cierta urticaria.

 

02_Foto-Alfredo Molina Lahitte- Coleccio?n Sergio Barahona OreamunoSu vida personal es ampliamente conocida aunque intuyo que su obra no tanto. Poseedora de una impactante belleza, garbo y desenfado, esa imagen pesó mucho sobre su fama y creo que opacó en cierto modo su agudeza mental y su herencia narrativa.

Según la sección “Herencias” de La Nación y de acuerdo con estudios realizados por el genealogista Mauricio Meléndez, en su época contó con poco apoyo para su trabajo intelectual, aunque según la escritora Rima de Valbona y otros estudiosos, Yolanda se introdujo de lleno en el ambiente intelectual costarricense y fue asidua colaboradora de Joaquín García Monge en su “Repertorio Americano”.

Para bien o para mal, Yolanda Oreamuno vivió un periodo de la historia marcado por acontecimientos políticos y económicos de gran trascendencia como fueron el fin de la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión de 1929 en Estados Unidos y el régimen de los hermanos Tinoco en Costa Rica.07_Cortesía Archivo García Monge

En el campo cultural, en esa época, surgió en San José un movimiento artístico conocido como Generación del 40, cuyos representantes más críticos experimentaron con nuevas formas de expresión artística. Entre otros destacan, Max Jiménez Huete, Carlos Luis Fallas, Manuel de la Cruz González, Joaquín Gutiérrez y Eunice Odio.

Según Rima de Valbona, en este periodo se consagraron dos corrientes literarias muy claras, “la primera, la de la novela del agro y denuncia, la representan Carlos Luis Fallas (1909-1966), Fabián Dobles (1918), Joaquín Gutiérrez (1918) y Carlos Salazar Herrera (1906). La segunda, que corresponde a la llamada novela introspectiva o experimental, la encabeza Yolanda Oreamuno (1916-1956). Un caso especial, porque participa de ambas corrientes, es José Marín Cañas (1904-1980), reconocido en el extranjero sobre todo por su Infierno verde (1935), novela que desarrolla el tema de la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia”.

De acuerdo con Valbona, la novela del agro y denuncia está íntimamente ligada al realismo propio de las tendencias criollistas de Latinoamérica y responde a los esquemas de la ideología marxista a la que pertenecen los integrantes del grupo. Representa un esfuerzo por concientizar a los lectores respecto a los múltiples problemas del proletariado y de las clases poco privilegiadas. “Se trata de relatos en los que la colectividad, y no el individuo, es protagonista”, detalla.04_Foto Hernández- Cortesía Editorial Costa Rica

Inscritos en esa corriente de denuncia, surgió la novela primigenia de Oreamuno, la cual no se alinea al contexto. «La novela introspectiva o experimental, representada por La ruta de su evasión (1948) de Yolanda Oreamuno, no participa de los principios ideológico-estéticos de la de denuncia. Tampoco se interesa por el espacio sociogeográfico del relato. En cambio se concentra en la sique de los personajes y en el medio ambiente urbano donde empieza a definirse la angustia existencial. El relato abierto utiliza innovadores recursos narrativos», describe Rima de Valbona en algunos de sus ensayos sobre la literatura costarricense.

Las reacciones y la huída

Al salir con una obra tan ajena a las corrientes literarias de la pequeña San José, la obra de Yolanda resultó desconcertante en el mundo pequeño burgués costarricense, porque no solo rompe con la literatura del país y centroamericana al atacar abierta y continuamente el folclor que estaba en su apogeo, sino que se niega a seguir el camino de la novela de protesta hispanoamericana que ella considera muy trillada porque persigue “lo socialmente conmovedor” para privarse de “lo conmovedoramente social”.

Así resume Rima de Valbona la actitud de Yolanda: “Críticas acerbas llovieron contra su actitud revolucionaria y moderna, pero Yolanda Oreamuno, indiferente, continuó abriendo el camino a una nueva, rica y profunda literatura en la que el hombre moderno iba a estar presente con sus inquietudes y circunstancias vitales. Ensayos, comentarios y cartas se dirigían a eso; su obra de ficción iba dando forma a sus anhelos, se abría como flor primeriza de ejemplo. La suya es «una búsqueda de valores trascendentales que excluye esos aspavientos mojigatos de escuela rural», como escribió ella en una ocasión. Un querer darle a Costa Rica lugar en la cultura universal, sacarla de su pequeñez espiritual, comprometerla artísticamente con el mundo.

«Solo quienes han vivido en una sociedad gazmoña, provinciana, conservadora y llena de prejuicios de toda clase como la nuestra, podrán apreciar y comprender el fenómeno que fue Yolanda Oreamuno en nuestras letras. Ella se abrió a todas las corrientes de su época, asimiló de ellas lo bueno y hasta lo malo que le proporcionaban, criticó con fundamento errores nuestros, tanto literarios como sociales y vitales. Sobre todo, en sus novelas y relatos comenzó a tratar con honda verdad artística lo que antes no se hablaba, y a descubrir zonas sagradas, «tabúes» de nuestra sociedad, en el amor, en la institución de la familia, del matrimonio, en el hombre, en la mujer. Problemas universales que transcurren en un ambiente latinoamericano son los que ella plantea”, escribió en los 80, Rima de Valbona.03_Colección Sergio Barahona Oreamuno

Segura de su pluma y de su pensamiento, Yolanda siempre quiso ser leída y comprendida en su medio, pero, probablemente, su pluma ácida y certera, y su condición de mujer joven y autónoma para su época, le valieron duras críticas en privado y un silencio sepulcral en cuanto a sus publicaciones.

Ese dolor y resentimiento lo plasmó en una carta dirigida a su amigo Joaquín García Monge: «Quiero que si algo de valor hago yo en el ramo literario, mi trabajo pertenezca a Guatemala, donde he tenido estímulo y afecto, y no a Costa Rica donde, fuera de usted, todo el mundo se ha dedicado a denigrarme, odiarme y ponerme obstáculos. Deseo que nunca se me incluya en nada que tenga que ver con Costa Rica y que mi nombre no figure en ninguna lista de escritores ticos, porque mi trabajo y yo pertenecemos a Guatemala.»

Más tarde le dice al mismo García Monge: «Creo que con Ricardo Jiménez y usted firmamos la trilogía de «mitos» populares costarricenses. Yo cada vez, allá [en Costa Rica], era más leyenda y menos una persona (…) Allá actuaba en Yolanda Oreamuno, aquí [en Guatemala] comienzo a vivir en mujer. Había llegado a tanto el asunto, que temía defraudarlos, e inconscientemente hacía todas aquellas cosas absurdas y descabelladas que ellos me criticaban, pero que ellos de mí esperaban para redondear su mito (…) Les dejo la leyenda para que se distraigan, pero me vengo yo.»

Como afirma Valbona: “Yolanda Oreamuno hubo de esperar la muerte para recoger el reconocimiento póstumo de este pueblo desdeñoso y pasivo, como ella misma lo acusó en el caso de otro magnífico escritor tico, Max Jiménez”.

En estos días, al recordar el centenario de su natalicio, no debemos olvidar que sus restos llegaron en 1962, pero fue hasta hace 5 años que se puso una placa en su tumba, porque no la tenía.

A su sepelio solo acudieron su amiga y poetisa costarricense, Eunice Odio, y el expresidente de la República, exiliado por esos años en México, Rafael Ángel Calderón Guardia y su segunda esposa, Rosario Fournier, según explicó su hija, Rosario Calderón F.

RECUADROS

Recuadro No. 1:

Su obra conocida y extraviada

Valbona ha logrado identificar cinco novelas extraviadas de la autora. Solo una novela suya fue publicada, La ruta de su evasión (1948). Su obra consta de cuentos, relatos, ensayos, epístolas y comentarios, publicados en distintas revistas y periódicos.

Las cinco novelas extraviadas son: Por tierra firme (1936), Dos tormentas y una aurora (¿1944?), Casta sombría (1944), Nuestro silencio (1947) y José de la Cruz recoge su muerte.

Las obras de Yolanda fueron clasificadas por Valbona en su libro La narrativa de Yolanda Oreamuno en:

Relatos

Las mareas vuelven de noche 1936

Don Juvencio 1936

Valle alto 1946

Un regalo 1948

Harry Campbel Pall 1949

De su obscura familia 1951

Cuentos infantiles

La lagartija de la panza blanca 1936

Textos líricos

El espíritu de mi tierra 1937

Apología del limón dulce ... 1944

México es mío 1945

Manzrur, el pez 1952

Scheherezada, la pez 1952

Apuntes y cuadros de costumbres

Vela urbana 1937

18 de Septiembre 1937

Pasajeros al norte 1944

Gentes de café en el México de 1945 1945

Divagaciones introspectivas

Insomnio 1937

Misa de ocho 1937

40º sobre cero 1937

Ensayo

¿Qué hora es? 1933

Novela

La ruta de su evasión 1948

 

Recuadro No 2.

Conmemoración de sus 100 años

Con una exhibición conformada por 32 paneles en un estilo gráfico Art Deco, videos, una animación y algunos objetos, en los que se cuentan los principales acontecimientos de la vida y la obra, el Ministerio de Cultura y Juventud inauguró este viernes 8 de abril la celebración del centenario del nacimiento de Yolanda Oreamuno Unger.

La exposición se diseñó especialmente para divulgar quién fue Yolanda Oreamuno, cuáles fueron las circunstancias de la época que le tocó vivir y cómo influyeron en sus escritos y, sobre todo, en qué consiste su obra y cuál es su importancia para la historia de la literatura costarricense.  La producción de esta exposición es  del Ministerio de Cultura y Juventud con la colaboración entidades como la Biblioteca Nacional y el Museo de Arte Costarricense, así como  personas conocedoras de la escritora, y estuvo a cargo de la empresa RedCultura.

La curaduría de la exposición estuvo a cargo de la historiadora del arte María Alejandra Triana, con la asistencia del historiador del arte Leonardo Santamaría, a partir de una investigación del periodista Alfredo González. Esta fue ampliada por Triana y Santamaría, quienes construyeron el guion de esta exhibición. La museografía y el diseño estuvieron a cargo de Carlos Zegarra. La exposición se dirige a un público general que quiera conocer sobre esta escritora.

La exposición “Yolanda Oreamuno, Centenario 1916-2016” estará en exhibición desde el 8 y hasta el 28 abril del 2016 en el vestíbulo del Teatro Alberto Cañas (Teatro La Aduana), en Barrio Escalante, en horario de lunes a domingo de 8 a.m. a 6 p.m. La entrada es gratuita.

Luego de La Aduana, la próxima plaza en la que se presentará la exhibición será en la sede de San Carlos del Instituto Tecnológico de Costa Rica, donde se alberga la Cátedra Yolanda Oreamuno, cuya coordinadora es Shi Alarcón. Esto será en el marco de la Feria del Libro del ITCR en Santa Clara, que se realizará del 2 al 6 de mayo. Posteriormente, circulará por otros lugares del país que se darán a conocer próximamente, entre ellas, en julio, acompañando el estreno de la obra “Un Mundo Raro” de la coreógrafa Marcela Aguilar, producción de la Compañía Nacional de Danza.


Como parte de las celebraciones del Centenario de Yolanda Oreamuno, el Ministerio de Cultura y Juventud realizarán estas actividades:

  • Foro ¿Y cien años después qué?,organizado por el MCJ y el INAMU. Jueves 28 de abril, 4 p.m., Anfiteatro del CENAC. Posteriormente Recital a cargo del grupo YolandaO.
  • Celebración del centenario de Yolanda Oreamuno en el marco de la Feria del Libro del Instituto Tecnológico de Costa Rica sede Santa Clara. Presentación de la exposición. Fecha: inauguración 5 de mayo de 2016.
  • Coloquio Académico Yolanda Oreamuno: 25 y 26 de mayo, Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica.
  • Espectáculo de danza contemporánea “Un Mundo Raro”, de la coreógrafa costarricense Marcela Aguilar. Una producción de la Compañía Nacional de Danza. Fecha de estreno: 27 y 28 de julio.
  • Ópera “La Ruta de su evasión”, del compositor Carlos José Castro y el grupo de teatro Abya Yala. Fechas: varias, setiembre 2016, Teatro Eugene O´Neill.

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