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Una Década de inacción 1
Ramón Pendones,
Director Ejecutivo de ACONVIVIR y Vicepresidente de OPB Arquitectos

Estamos a menos de un mes de que iniciemos el año 2020 y con su llegada se cumplirán los diez años del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020.

En marzo del 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó esta década como el período crucial para estabilizar y, posteriormente, reducir las cifras previstas de víctimas mortales en siniestros de tránsito en todo el mundo.

El objetivo era reducir la siniestralidad vial en un 50%, pero ¿Qué ha pasado en estos casi 10 años desde que se dio esta proclamación?

Antes de contestar esa pregunta, debemos recordar que cada año, cerca de 1,3 millones de personas fallecen a raíz de un percance vial — lo que es lo mismo que 3000 muertos al día—o sea, que lo que sucede en carretera a diario, es igual a que todos los días ocurriera un atentado similar al de las Torres Gemelas, pero con la diferencia que no se le ha declarado la guerra a nadie, que no ha habido bombardeos masivos, ni invasiones a países productores de petróleo en búsqueda de armas de extinción masiva inexistentes.

De esos 1,3 millones de personas fallecidas, más de la mitad no viajaban en automóvil quiere decir fueron personas a pie, en bicicleta o en motocicleta.

Y, entre 20 millones y 50 millones de personas más, sufren traumatismos no mortales provocados por los mal llamados accidentes de tránsito, porque como se recuerda en los ámbitos de la seguridad vial: si pudo prevenirse y evitarse, entonces, no es un accidente.

Otro dato significativo es que el 90% de las defunciones en carretera, tienen lugar en los países de ingresos bajos y medianos, donde se halla menos de la mitad de los vehículos en todo el mundo.

Se ha estimado que las colisiones de vehículos motorizados y atropellos a las personas mas vulnerables,tienen una repercusión económica del 1% al 3% en el PNB de cada país.

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Es por ello que, en mayo de 2003, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció que los traumatismos por siniestros de tránsito constituían una epidemia mundial.

Una pandemia que tiene su origen en unos modelos de desarrollo económico, político y social caducos.

Y no hay que ir muy lejos para darse cuenta de esto y con solo echarle un vistazo a las noticias de los últimos meses en América Latina y muchas otras partes del orbe, podemos asegurar que estamos llegando a un punto de inflexión histórico, en el que la población mundial ya no está dispuesta a seguir creyendo en el paradigma de la producción infinita e insostenible. 

Un concepto de desarrollo en el que cerca del 80% de la población de los países desarrollados, se concentra en las ciudades.

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Ciudades que, en su mayoría, están incapacitadas para detener la expansión urbana desenfrenada y promovida por la especulación mercantilista de la tierra.

Tal como predicaba el ilustre filósofo francés Henry Lefebvre en su muy reconocida obra El Derecho a la Ciudad, las urbes dejadas en manos de la “Producción del Espacio”, solo propician la exclusión social y el acaparamiento del suelo con fines comerciales. 

Ciudades fundadas y diseñadas en unos hábitos de consumo y patrones de comportamiento heredados de la época del boom petrolero de los años 50 en EE.UU. y con ello, una planificación territorial y urbana, basada en la segregación espacial y el carro-centrismo. 

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Automobile Traffic

Pero volviendo a la pregunta de ¿Qué ha pasado en estos casi 10 años desde que se declaró la Década de Acción?

Pues en CR, a pesar de que en este 2019 el COSEVI cumplió 40 años de existencia y fue una de las agencias de seguridad vial pioneras a nivel americano, los siniestros de tránsito no han disminuido sino, todo lo contrario, han aumentado y, por lo visto, todo parece indicar que seguirán aumentando si seguimos haciendo lo mismo.

En la década en curso se pasó de 594 defunciones totales en el 2011, a 808 en el 2018.

Y claro, muchas personas dirán que en términos absolutos no se puede aseverar que el incremento en la cantidad de fallecidos sea un incremento real, porque también la población ha crecido en estos últimos ocho años en que se recabaron dichas estadísticas.

Pero en términos relativos también se comprueba que este aumento es real, tan real como los nombres que las personas que ya no nos acompañan. Como el nombre de Mario, Pablo, Lenín y Lucía,los mártires del Walmart que nunca quisieron ni pidieron serlo. 

En el 2011 la tasa de mortalidad total por siniestros de tránsito fue de 12,94 fallecidos por cada 100 mil habitantes, mientras que para el 2018, esta tasa fue del 16,15; es decir, mas de un 24% de incremento.

Al igual que en el resto del mundo, en CR, la Violencia Vial es la primera causa de muerte violenta; mucho mas que las producidas por asesinatos, robos, atentados o guerras. 

También es la primera causa de muerte en las personas adolescentes y adultos jóvenes del mundo.

Y en los niños entre 5 y 14 años, las fatalidades de tránsito ocupan el segundo lugar de razones por las cuales mueren los infantes -solo superado por las enfermedades respiratorias-[8].

Si bien es cierto que también quisiéramos ver el vaso medio lleno y estamos conscientes que ahora el tema de la Violencia Vial y la Movilidad Sostenible son tópicos recurrentes en nuestros dirigentes y hasta de campaña política, consideramos que el discurso de los gobernantes versus el de los tecnócratas, no están alineados.

Qué a nivel de país, el Estado Costarricense nos ha quedado debiendo en el tema de la pacificación vial y no hemos logrado los índices de salud pública y esperanza de vida que si hemos alcanzado en otros campos de la sanidad en Costa Rica.

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Es por todo anterior, que en de colectivos ciclistas de CR, exigimos los mismos 10 puntos que hace dos años entregamos a las autoridades de nuestro país y de los cuales no ha habido avances significativos aparte de la aprobación de la Ley de Movilidad y Seguridad Ciclística Nº 9660.

Los puntos de nuestra petitoria son los siguiente a saber:

  1. Que la problemática de la Violencia Vial, sea abordada con alta prioridad y como una política de Estado al igual que lo es la salud pública o la educación, a través de la conversión de la visión carro-centrista del modelo de desarrollo urbano y de movilidad actuales, a un modelo humano-centrista.
  2. Que las leyes existentes se apliquen por parte de los jueces, con la rigurosidad e imparcialidad del caso: Justicia inmediata y eficaz, para disminuir la percepción y los casos de impunidad, específicamente los relacionados con el respeto a la vida humana, la conducción temeraria y en estado de ebriedad
  3. Que se promuevan los cambios en legislación necesarios, de manera que se asegure el derecho de los ciudadanos a transitar libremente y de forma segura, en todas las vías públicas terrestres y en todas las modalidades de transporte posibles.
  4. Que se contemple en el código penal un capitulo para los delitos cometidos contra la seguridad vial que permitan aplicar penas ejemplarizantes para educar al ciudadano, prevenir los siniestros y disuadir la conducción temeraria.
  5. Que los proyectos de ley sobre movilidad, en especial los relacionados con las personas a pie, que existen actualmente en la corriente legislativa, sean aprobados de la manera más rápida posible para la debida protección de los usuarios vulnerables de nuestro sistema vial y que estén vinculados a la ley de tránsito
  6. Que exista una mayor vigilancia vial a toda hora y en todo el territorio nacional por medio de controles policiales aleatorios y dispositivos de control de velocidad automáticos, para lograr la reducción del exceso de velocidad y el cumplimiento de las leyes y que, además, exista un sistema riguroso y estricto de otorgamiento de licencias de conducir que incluya elementos educativos sobre respeto al ciclista y al peatón, cambiando el paradigma carro-centrista que actualmente tiene.
  7. Que exista infraestructura segura e inclusiva para los más vulnerables (peatones y ciclistas), de forma que favorezca y potencie la movilidad no motorizada y el transporte público masivo, sostenible e intermodal.
  8. Que se concentren todos los esfuerzos necesarios para la educación en valores y la formación vial en todos los niveles de educación: desde preescolar hasta universitaria, a través de cambios en el programa curricular del MEP y CONARE.
  9. Que se impulse la creación de centros de estudios estadísticos independientes y de investigación fiables a nivel nacional y la creación del observatorio de seguridad vial fiscalizado por la sociedad civil.
  10. Y, por último, pero no por eso menos importante, exigimos que el estado y sus gobiernos de turno, creen y mantengan en el tiempo, Unidades de Atención Integral de Victimas de Siniestros de Tránsito asegurando su cobertura nacional, dotándola de los recursos humanos y financieros necesarios para el desempeño de su labor, para el apoyo legal, psicológico y fisioterapéutico a las víctimas y sus familiares.

Por último, queremos ser vehementes en que los grupos aquí representados, no pararemos hasta que la razón de ser de nuestra existencia, ya no tenga sentido y que no amerite nuestro trabajo e incidencia.

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