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Ramón Pendones, Arquitecto con vocación altruista

Ramón Pendones, vicepresidente de OPB Arquitectos y fundador de ACONVIVIR, es un guerrero que no teme enfrentar las dificultades que se le presentan en su labor por crear una urbe más humana, en la cual un urbanismo responsable y las personas a pie sean prioridad, los inmuebles sean diseñados en armonía con el ambiente y sus habitantes puedan disfrutar del deporte, la interacción social y un entorno más saludable.
Ramón nació en Caracas, Venezuela; sus padres, de origen español, le criaron en Costa Rica a partir de los tres años de edad, aquí cursó todos sus estudios y vivió experiencias que le permitieron desarrollar un enfoque en la sociedad y en la manera en que se puede promover la calidad de vida através de pequeñas y grandes acciones.

Este destacado profesional despertó interés en la arquitectura viendo el trabajo de su padre, Ramón Pendones Fonseca, quien trabajaba en ebanistería, diseño y confección de mobiliario. También, influyó mucho en él su relación cercana con el arquitecto Luis Bernardo Ortiz (quien les diseño una residencia en Curridabat), lo que le brindó la oportunidad de participar en proyectos y terminarse de convencer de que la arquitectura era parte de lo que quería hacer en la vida.
La carrera de Pendones comenzó en el año 1986, como aprendiz de dibujante y asistente arquitectónico en la firma CARLOS OSSENBACH & ASOC. LTDA., donde realizó diversos trabajos de diseño y consultoría arquitectónica, hasta graduarse como arquitecto por la Universidad de Costa Rica en 1995.Ramón Pendones, Arquitecto con vocación altruista 1 Esta experiencia le permitió convertirse en 1998 en socio, y posteriormente en vicepresidente, de OSSENBACH, PENDONES & BONILLA. S.A., puesto que ostenta en la actualidad, y desde el cual ha liderado muchos proyectos, entre los que se destacan el Centro de Control de Tráfico Aéreo (ATC) del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, las instalaciones de Intel componentes de Costa Rica, el Centro Comercial Terramall, Boston Scientific, Centro Empesarial La Sabana (Torre de telecomunicaciones del ICE), Centro Corporativo El Tobogán y obras de responsabilidad social, en las cuales la firma dona sus servicios para restaurar inmuebles de tipo patrimonial, entre ellos: el Liceo de Costa Rica, el Colegio Superior de Señoritas y el San Luis Gonzaga de Cartago.

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“Con un salario de 60 colones por hora, empecé en esta empresa cómo aprendiz de dibujante –cuando no me enviaban a traer las cocacolas para la hora del café (señala entre risas)–. De esta manera, comencé a vivir la profesión desde las mismas bases y fue ahí donde tuve la oportunidad de aprender de personas verdaderamente excepcionales como lo es el mismo Carlos Ossenbach Sauter y su visión de la arquitectura como un servicio a los clientes y usuarios, y no como un culto al ego del arquitecto. Pero entre esas personas claves, quiero hacer mención especial del gran arquitecto y amigo, Javier Bedoya Sáenz, catedrático y director de la Escuela de arquitectura de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, en La Paz, Bolivia. De Javier, a quien considero el gran mentor en mi carrera como arquitecto, aprendí la búsqueda de la excelencia en todo lo que hacemos, el trabajo serio y tesonero, y sobre todo, a hacer, o mejor dicho, a vivir, las cosas con pasión”.
Ramón Pendones también ha sido profesor universitario en distintas instituciones; además, fue directivo y fiscal de la Cámara de Consultores en Arquitectura e Ingeniería de Costa Rica (CCAI) y miembro de la Junta Directiva de la fundación administradora de la Universidad del Diseño. Actualmente, funge como secretario adjunto de la Junta Directiva del Green Building Council Costa Rica. También, se le reconoce en el país por su labor en la Asociación de Deportistas contra la Violencia Vial y el Irrespeto (ACONVIVIR), de la cual es fundador y director ejecutivo.

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ACONVIVIR es una agrupación sin fines de lucro que lleva diez años promoviendo la convivencia pacífica, la empatía y la tolerancia en las carreteras; idea que surgió luego de que Pendones sufriera un accidente como consecuencia de la irresponsabilidad de un conductor que lo atropelló mientras entrenaba ciclismo, el cual es uno de sus deportes preferidos.
“El activismo en temas de movilidad, es algo como una maratón: lo que importa es el paso y la constancia; no es una carrera de 100 m planos”, ese ha sido el mensaje más claro y motivador que hemos recibido en los 10 años que tenemos de estar en la brega por una movilidad más segura y sostenible en nuestras carreteras. Estas proféticas palabras pertenecen a nuestro gran amigo, colaborador y “gurú” de la movilidad activa en Costa Rica, el Dr. Mauricio Leandro Rojas (1964-2016), quien desde los primeros años de nuestra existencia como asociación de la sociedad civil, estuvo trabajando con nosotros(as) y poniendo en la palestra pública la importancia insoslayable de una movilidad urbana, sostenible y activa para los habitantes de nuestro país y el resto de Iberoamérica”.

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Durante los años que tiene la Asociación, se ha logrado generar conciencia sobre el tema de la violencia vial y la necesidad de promover la creación de ciudades mas humanas; sin embargo, el trabajo nunca termina, y en la actualidad más aún, ya que es preocupante la ola de violencia en carreteras en contra de peatones, ciclistas y deportistas, en general.
Tras el accidente, Ramón logró sobreponerse y continuar practicando sus deportes favoritos, como lo son el surf y triatlón, además de disfrutar tiempo libre con su familia.
“Empecé a hacer trialtlón tarde en mi vida, hace 18 años, en 1999, con 35 años a cuestas. Sin embargo, siempre me había llamado la atención este multideporte porque varios amigos míos lo practicaban desde que empezó a haber competencias en Costa Rica, por ahí de los años 80. Antes de esto, en mi incipientes veintes, ya nadaba un poco para mantenerme en forma para surfear. Tenía una bici Benotto con la cual iba a la U, y me compré unos New Balance para empezar a practicarlo también. Después, entrado en mis treintas y con la frustración que el surfing trae cuando uno va de ride y anda más en carro que en la playa misma, buscando siempre mejores olas o mejores condiciones para que estas se den, me compré una bici de MTB de la marca californiana Marin. Una cosa lleva a la otra, y en aquella Marín rígida, reviví mis épocas de infancia y preadolescencia de BMX. Y con ese “portón” hice mi primera Ruta de Los Conquistadores, casi sin entreno previo”, menciona.

Ramón Pendones, Arquitecto con vocación altruista 5Pendones agrega que a la primera Ruta le siguieron cinco más completas y una sexta final sin terminar, por temas de organización que le hicieron claudicar en el intento de finiquitarla. Ante esta decepción y su hartazgo con el MTB, decidió retomar su sueño deportivo que era hacer triatlón. Arenal Mágico fue el primer evento que realizó y terminó en buena forma en octubre de 1999.
“Ha pasado mucha agua bajo el puente de mi vida. No sé cuántos con precisión, pero calculo que más de 50 eventos he terminado hasta el momento. Todos tuve que combinarlos con mi trabajo en OPB, en ACONVIVIR, y por supuesto, con el tiempo que debe dedicarle uno a la familia: mi ulterior prioridad. Y claro, todo este sacrificio hacia la familia y el tiempo de ocio u otros pasatiempos, a veces le hace a uno preguntarse: ¿por qué es que me gusta hacer deporte a estos niveles de exigencia de tiempo y llevar mi cuerpo al límite físico y mental?,  a lo que me respondo que lo hago exclusivamente por un tema de auto afirmación, de una búsqueda incansable de mis propios límites y para dar con los rincones más oscuros de la voluntad tozuda que requieren las disciplinas deportivas como el triatlón”

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En la actualidad, Ramón cursa la Maestría Profesional en Diseño Urbano en la UCR, lo que combina con su aporte académico y profesional en medios de comunicación, y con el desarrollo de temas urbanos de interés nacional e internacional, pues asegura que le gustan la lectura y escritura, y el poder transmitir todos sus experiencias y conocimientos adquiridos en estos campos.
Este polifacético arquitecto se ha convertido en todo un líder con visión humanista, y por medio de su conocimiento y experiencia, se esmera en aportar un poco más en esa lucha por alcanzar una nación distinta, en la que todos puedan vivir respetuosa y armoniosamente.
Con respecto a la importancia del diseño urbano, Pendones explica que ante el panorama del envejecimiento de la población y la violencia social y vial que sufre, de manera muy específica y particular, nuestra población infantil, la nueva configuración de las urbes debe, obligatoriamente, pasar por el filtro del análisis quiénes deben ser los habitantes a los que debemos favorecer más con las políticas de desarrollo urbano. «La construcción de ciudades pensadas para los adultos mayores, por ejemplo, harán que las mismas sean más inclusivas para otras poblaciones, como las personas con capacidades especiales, niños y madres embarazadas o con bebés pequeños. Porque, desde el punto de vista de diseño de ciudades más humanas, tanto los dispositivos urbanos como el mobiliario y otros elementos que conforman todo el entramado físico de las ciudades, deben contemplar las mismas prestaciones para este tipo de poblaciones”.

Referente en sostenibilidad
Su pasión por diseños armoniosos con el medio ambiente, y la aplicación de modernas tendencias ha sido parte de su labor en OPB Arquitectos, por ello, asegura que los desarrollos deben devolver siempre parte de lo que le quitan a la tierra, es una manera de compensar el impacto y de generar espacios que promuevan la interacción social y la vida de una manera más saludable.

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“En términos globales, se puede afirmar que la industria de la construcción es la que más aporta al fenómeno del calentamiento global. Cabe aclarar que cuando nos referimos a la industria de la construcción, nos referimos al uso, ocupación y operación de todos los tipos de edificaciones y espacios urbanos. Los edificios son los espacios creados por el ser humano que más consumen energía para la operación y utilización de todos los dispositivos que se encuentran en ellos. Es decir, son los que demandan mayor energía para iluminar los espacios y dotar de electricidad tomacorrientes y equipos que funcionan a base de energía eléctrica: aires acondicionados, bombas de agua, centrales telefónicas, monitores y computadoras, redes wifi, etc. Así pues, son los medios de producción de energía eléctrica los que finalmente emiten mayor cantidad de GEI en la atmósfera. A diferencia de Costa Rica, en la inmensa mayoría de los países, la generación de energía se basa en el consumo de combustibles fósiles, primordialmente los derivados del petróleo, pero no muy lejos también están otros combustibles, como el gas y el carbón», añade.

Para este arquitecto, no se vale argumentar que podemos seguir con estos patrones de consumo resguardados en la ilusa premisa de que cada vez se recicla mayor cantidad de desechos, o de que en Costa Rica la mayoría de la energía proviene de fuentes de recursos renovables. «Si recordamos las tres erres básicas de la sostenibilidad (reducir, reutilizar y reciclar), no podemos pasar por alto que la primera es y debe ser la primera: REDUCIR. Reducir nuestro consumo energético, reducir nuestro consumo de productos no reutilizables o reciclables y reducir el uso indiscriminado del agua”.

Ramón Pendones, Arquitecto con vocación altruista 8Ramón Pendones de Pedro tendrá en su futuro nuevos retos. El formar parte de la junta directiva de un organismo como el Green Building Council demanda mucha atención y susceptibilidad por temas de tendencia, mantener la formación y capacitación profesional.
A lo anterior, se suma su aporte y liderazgo en una de las firmas más importantes del país y la región, como lo es OPB Arquitectos, con proyectos en desarrollo de gran nivel como lo son Oxigeno, Santa Verde, Las Unidades Productivas para el Ministerio de Justicia(consorcio CGL-OPB Arquitectos), las nuevas escuelas y colegios técnicos profesionales de La Carpio, Las Nubes y Cascajal de Coronado, de San Rafael de Alajuela y el de Alajuelita.
Pendones concluye que un país como Costa Rica tiene muchas oportunidades de crecer a nivel de desarrollo, pero para lograrlo debe existir una combinación de esfuerzos en los que participen todas las personas.
Temas como el consumismo “in extremis”, la violencia vial, las prácticas de desarrollo urbano desmesurado, la degradación del medio ambiente, la configuración actual de una sociedad más mecánizada y autómata en la que se depende irracionalmente del automóvil particular y la tecnología, son situaciones que pueden representar muchas oportunidades de mejora, pero que, si no se hace nada para mitigar su efecto nocivo, nos vuelven desmedidamente dependientes de lo material y superfluo, olvidando lo básico, lo que realmente importa: las relaciones humanas.

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