fbpx

De los trazos al concreto: Brutalismo no pasa de moda

Alvaro Rojas, Bruno Stagno, Ramón Pendones, Ronald Steinvorth, Andrés Fernández y Alberto Linner, son experimentados y reconocidos expertos que nos explican la importancia que ha tenido la arquitectura brutalista en el país y el mundo entero

Proveniente de un movimiento moderno, el Brutalismo arquitectónico, casi desaparecido de la intencionalidad de muchos profesionales en la actualidad, sigue aferrándose a una muerte digna, la cual en el mundo entero sigue siendo evitada por estudiosos de la materia, quienes le retribuyen un valor muy merecido, sin embargo; para otros, esta modalidad debe ceder ante nuevas direcciones de diseño y construcción.

Su nombre no hace referencia a un estilo “bruto” o “toscó” como muchos podrían pensar, más bien significa betón brut (concreto crudo), denominación hecha por su creador y propulsor, el arquitecto suizo Charles-Édouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier (seudonimo adoptado por su propio gusto).

De los trazos al concreto: Brutalismo no pasa de moda 1

El arquitecto y docente Alvaro Rojas, de FoRo Arquitectos, explica que el Brutalismo, surge fundamentalmente  por una posición teórico-filosófica que tiene como eje central “la honestidad” en la expresión de los materiales, posiblemente por el resultado que da el concreto expuesto y dejado tal como queda, una vez que se quitan las formaletas (o moldes), esta es la forma más expresiva de dicha corriente, la cual se dio principalmente entre los años 50 y 70 del siglo pasado.

Para arquitectos como Ramón Pendones, Vicepresidente de OPB Arquitectos, esta corriente arquitectónica debe ser vista como una modalidad auténtica, la cual no esconde elementos, pues los mismos que la conforman son los que estéticamente se muestran a la vista.

“La estructura es la parte principal de la expresión formal de la edificación, el hecho de dejar su concreto expuesto no quiere decir que no lleva mantenimiento; por el contrario, es tratada con selladores y materiales que la protegen y que mantienen ese carácter de permanencia que brinda la piedra y que mejor ejemplo que las iglesias góticas que por más antiguas que son,  no se caerán. En la arquitectura brutalista hay un reflejo de arte, solidez, permanencia y estabilidad”, señala Pendones.

El arquitecto e historiador Andrés Fernández, explica que en Costa Rica la arquitectura brutalista se da como un fenómeno internacional que termina colocando al país en su corriente  desde finales de los años de 1940: el Movimiento Moderno de la arquitectura, mismo que para los años 60s había  entrado en fatiga, lo que dio pie a las tendencias tardomodernas, entre  ellas el brutalismo. Costa Rica no fue ajena a eso, ya que para el Historiador, sus arquitectos eran formados en este movimiento, por lo que aquí también hubo crisis y los arquitectos ticos también propusieron desde su realidad, mientras que otros se perdieron.

“Los que razonaron desde aquí esa crisis, propusieron con lo que había en Costa Rica: concreto -con cemento nacional-, maderas preciosas, ladrillos, nuestras piedras y poco más, aluminio y vidrio. Eso conjugado con una reflexión más concertada que teorizada, a mi juicio profesional, dio como  resultado un brutalismo más propio y con resultados de muy alta calidad”, asegura Fernández.

Es así como el país se sumó a un movimiento que se estaba dando en muchos países a nivel mundial y que permitió el surgimiento de obras emblemáticas, las cuales se mantienen en pie actualmente y que así seguirán por muchos años más.

“A Costa Rica llegó este pensamiento a través de nosotros los arquitectos viejos, que estudiamos fuera del país (ya que no había escuelas de arquitectura hasta 1971) y pienso que sobre todo los que estudiaron en México y en Brasil, fueron quienes participaron directamente en su incursión”, asegura Alvaro Rojas de FoRo Arquitectos.

El arquitecto e historiador Andrés Fernández, agrega que el conjunto de obras que se construyeron bajo esta corriente incluye las siguientes:

  • Edificio Numar, av. 5 y calle 1, el precursor en 1969 fue el Arquitecto Álvaro Morales.
  • Nuestra Señora de Fátima, Los Yoses, del Alberto Linner, en 1969.
  • Templo Votivo del Sagrado Corazón de Jesús, González Lehmann, del arquitecto Adrián Guzmán en 1974.
  • Centro Comercial Plaza del Sol, Curridabat, en 1980 por el arquitecto Jorge Borbón.
  • Edificio Jenaro Valverde, av. 4 y calle 7, en 1981, por el arquitecto Alberto Linner.
  • El Colegio Federado de Ing. y Arquitectos, en 1981 por el arquitecto Hernán Jiménez.
  • La Plaza de la Cultura, en 1983, por los arquitectos: Edgar Vargas, Jorge Borbón y Jorge Bertheau.
  • La Casa de los Hongos, en Bagases, en 1985, por el arquitecto Rolando Barahona.

Enemigos del brutalismo

Al igual que cualquier corriente arquitectónica, el brutalismo sufre en la actualidad de muchas dificultades que lo colocan como un modelo anticuado y poco atractivo para realizar, con base en los expertos consultados estos son algunos de los enemigos de las obras brutalistas:

  • Intervenciones posteriores

Irónicamente una de las dificultades más grandes que han tenido muchas de las obras brutalistas no ha sido el paso del tiempo, si no las intervenciones posteriores, que en muchos casos robaron su esencia.“Proyectos como el edificio anexo de la CCSS, del arquitecto Alberto Linner, el edificio Gutis (1981-1982) y hasta mi propio Centro Omni (1980-1982), parecen caer dentro de esta definición y hay muchos más, sobre todo de Alberto.  Los míos, desafortunadamente han sido mal intervenidos por otros colegas.  El Omni lo enlataron con un material que se llama Alucobond.  Al Gutis le añadieron unas patitas amarillas, también las salas de abordaje del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (1976-78) fueron demolidas”, señala Alvaro Rojas de FoRo Arquitectura.

  • Nuevos materiales y corrientes de diseño: Al mencionar barreras que ha encontrado esta corriente con el paso de los años, debe agregarse el surgimiento de nuevos materiales con mejores tecnologías, que facilitan la construcción y que para Rojas son más fáciles de aplicar. “Si las personas lo observan bien, se darán cuenta que hay muy pocos edificios de concreto expuesto.  Casi todos tienen pieles metálicas, plásticas, y con otros materiales, pues, son otros tiempos claro”.

Adicionalmente los expertos consultados concuerdan en que fue una tendencia muy buena, pero que, con el surgimiento de nuevas formas de ver la práctica, se ha quedado olvidada además, no todas las personas le encuentran el gusto al acabado del hormigón crudo.

  • La carrera por la sostenibilidad

Otra limitante ha sido la carencia de procesos sostenibles que en su momento no eran prioritarios e inclusive, inimaginables para muchos arquitectos que pudieron haber llegado al brutalismo no de manera intencional si no por continuar las tendencias extranjeras. Y es que de acuerdo con el arquitecto Bruno Stagno, el Brutalismo nunca tuvo la sostenibilidad como objetivo, puesto que su principal rasgo estético estaba liderado por la masa de concreto de los edificios y las texturas de las formaletas.

En defensa del Brutalismo arquitectónico

En el mundo entero se ha dado una resistencia ante la agonía del brutalismo arquitectónico, muestra de ello es el grupo denominado #SOSBUTALISM (www.sosbrutalism.org) el cual muestra obras y datos que pueden demostrar la importancia que ha tenido esta corriente en el mundo.

A su favor, hay que destacar que uno de los principales elementos de su favoritismo es la durabilidad, ya que muchas de las obras mencionadas con anterioridad siguen mostrándose como si hubiesen sido diseñadas de manera más reciente.
El Ingeniero Ronald Steinvorth, Presidente de IECA Internacional, explica que si bien es cierto, el tema de durabilidad del concreto es muy complejo y depende de muchas variables. En empresas como IECA Internacional por ejemplo, se rige por parámetros a nivel mundial que regulan su correcto uso, diseño y construcción del concreto.

“Nosotros seguimos normas americanas, de las cuales, la más importante es el AMERICAN CONCRETE INSTITUTE (ACI).  En cuanto a durabilidad, la definición del ACI es: la habilidad del concreto para resistir la acción del intemperismo (lluvia, sol, cambios de temperatura, humedad, etc.), ataques químicos y cualquier otro proceso o condición de servicio de las estructuras, que produzca el deterioro del concreto¨, asegura Steinvorth.
El Experto menciona que por las razones mencionadas, no se puede definir un tiempo promedio de durabilidad. Sin embargo en condiciones normales, el concreto puede cumplir su función durante la vida útil de un edificio, sin embargo, eso requiere de un correcto diseño de la mezcla, el cual tome en cuenta todos los aspectos que pueden afectar el concreto. También considerar que se haya diseñado la estructura para soportar las cargas a las que será sometida y que durante la construcción se hayan seguido todas las indicaciones y especificaciones de los diseñadores”, agrega el Ingeniero y Presidente de IECA Internacional.

A modo de ejemplo; el profesor Luis Bañón, de la Universidad de Alicante en España, realizó una investigación sobre control de calidad del cemento, en la que señala que la propiedad de la obra debe establecer la vida útil esperada al inicio del proyecto y que para ser de calidad, no debería ser menor a lo estipulado a continuación:

  • Edificios (o instalaciones) agrícolas o industriales y obras marítimas 15 a 50 años
  • Edificios de viviendas u oficinas y estructuras de ingeniería civil de repercusión económica baja o media 50 años o 75 años
  • Edificios de monumento 100 años
  • Puentes y otras estructuras de ingeniería civil de repercusión económica alta 100 años.

Para Steinvorth, aunado al tema de la durabilidad, el brutalismo tiene a su favor la capacidad de las cargas de demanda y su sencillez.

“Todo se puede diseñar para que resista las cargas de demanda, pero todo tiene un costo que depende en mucho, de la sencillez o complejidad del concepto arquitectónico, recordando que el hormigón y el cemento son materiales presentes en todos los proyectos. Por su parte, las tuberías y otras instalaciones expuestas pertenecen más a un concepto arquitectónico, pues normalmente se ocultan dentro de los cielos para que viajen horizontalmente o dentro de ductos para que viajen verticalmente, aunque siempre es más sencillo dejar las instalaciones expuestas que ocultarlas”, agrega el Ingeniero.

Lo anterior podría agregar a favor del brutalismo el que posea una forma más simple de diseño y estructura (sin dejar de lado aspectos técnicos), aunque también hay que considerar que hay obras de infraestructura (puentes, túneles, torres, barreras), que cumplen con las características brutalistas y pasan desapercibidas.

El vicepresidente de OPB Arquitectos Ramón Pendones, concluye que no se puede descartar el brutalismo porque se quiera o no, las personas viven con el, muestra de ello es el uso de concreto expuesto y lo viable que es en obras como los túneles de la circunvalación por ejemplo. Esto se debe a que requiere menos mantenimiento que superficies pintadas o tratadas y muchas veces se busca una simplificación en temas de mantenimiento, “Por lo que, aunque se ponga feo estéticamente, el uso de concreto expuesto nunca va dejar de pasar de moda”.

Edificio de la CCSS, símbolo del brutalismo y reconocimiento mundial

En el 2016, Jonathan Glancey, periodista de BBC, destacó los 10 edificios brutalistas más hermosos del universo utilizando como fuente el libro This Brutal World de Peter Chadwick, el cual recopila impresionantes estructuras de este tipo alrededor del mundo.

De los trazos al concreto: Brutalismo no pasa de moda 2

En ambos documentos emerge una de las obras más destacadas de Costa Rica y que a diario, tiene a sus pies a miles de personas que transitan por sus alrededores, se trata del complejo Jenaro Valverde de la CCSS, del arquitecto Alberto Linner.

La traducción del escrito cita lo siguiente: «Este edificio de administración de la seguridad social, es obra del arquitecto nicaragüense Alberto Linner Díaz, aunque sencillo en planta y en sección, tiene el aspecto de una escultura de hormigón audaz y compleja, su poderoso carácter compensado por coloridas plantas y palmeras ondulantes”.

Hoy a sus 84 años Linner posee todo un legado y citando las palabras del Arquitecto Álvaro Rojas, «bien puede ser considerado el arquitecto nica-tico más experimentado, con más obra pública y de buena calidad que se haya diseñado y construido entre los arquitectos ticos vivos».

En una entrevista realizada hace un par de años por este periodista, el arquitecto Linner comentaba la manera en que arquitectura se da y que es de una forma natural, acorde a un entorno y lo que necesita un país. En ese momento al consultarle a Linner por lo destacado que ha sido el complejo CCSS o Jenaro Valverde, el arquitecto sonrió y de manera sencilla dijo que «no era su intención hacer una obra tan buena», considerando los aspectos que la caracterizan, entre ellos el sistema de diseño, su construcción y sobre todo, los materiales.

Pese a las necesidades que en su interior requiere el inmueble y que son propias de una obra con tantos años de haberse edificado, su esencia brutalista e imponente seguirá por muchos años más adornando el corazón de la capital, a fin de cuentas; es una obra que no pasará de moda.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Comprar por departamento