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El "sistema circulatorio" de nuestra ciudad

Es bien sabido que uno de los más graves problemas que tienen las ciudades en la actualidad, es el de la movilidad urbana o mas bien, el problema es la inmovilidad que vivimos en el tránsito, es decir, la ausencia de dicha movilidad segura, inclusiva y sostenible.

Datos reflejados en el último informe del Estado de la Nación, presentado a finales del año anterior, destacan el costo económico que tienen las presas en tan sólo 11 cantones del país; a lo que no se le está agregando la factura en salud para las personas, producto del estrés y malas posturas, entre otros.

El informe establece un costo para el país, cercano al 3.8% del PIB, con tiempos en el congestionamiento, que en algunos casos supera 1 hora con 18 minutos, siendo estos los mayores síntomas de un sistema totalmente enfermo y que requiere mucha ayuda.

Para el arquitecto y experto en movilidad urbana, Ramón Pendones, vicepresidente de OPB Arquitectos, las ciudades deben ser vistas como un ser vivo, para poder brindar soluciones apropiadas, incluso refiriéndose al tema de la movilidad.

“Meses atrás pudimos visitar Antigua Guatemala, ciudad que tampoco se libra del problema de una movilidad enfocada en la prioridad y privilegios al automóvil particular. La alcaldesa de esta ciudad colonial, la arquitecta Susana Asensio, tiene claro que por ese camino no se llega a ningún lado más que a mayores problemas de atascos, contaminación y violencia vial. Ella hizo una breve reflexión sobre su visión de cómo funciona una ciudad, haciendo uso de un paralelismo con el cuerpo humano. Y esta comparación, ciertamente, es muy apropiada porque está claro que una ciudad es mucho mas que los materiales inertes con lo que están conformadas sus calles, edificaciones y espacios públicos en general. En principio, una ciudad la conforman sus habitantes que para residir en este ecosistema, necesitan contar con una serie de inmuebles e infraestructura que faciliten las interacciones entre las personas. Pero nunca las ciudades deben verse, planificarse y construirse, exclusivamente, como la materialización de dichas interacciones, si no como un ser vivo porque cumple con el ciclo de vida que cualquier organismo sobrelleva a través de su existencia: nace, crece, se reproduce y muere”.

Pendones señala que al igual que un organismo viviente, en la ciudad existen componentes tales como las vías públicas -calles y avenidas- que funcionan como las venas y arterias de nuestro sistema circulatorio, estructura primaria sobre la cual se organiza la trama urbana, de tal manera, que los productos y servicios necesarios para nuestra vida en comunidad, puedan llegar a cada uno de habitantes.

Para la arquitecta y Primera Dama de la República, Claudia Dobles, de ahí la importancia de avanzar en los denominados “Proyectos de Movilidad del Gobierno del Bicentenario”, entre los que se destacan: el Tren Eléctrico Inter Urbano, la Modernización del Sistema de Buses, el Pago Electrónico, Vivienda y Desarrollo Urbano, Movilidad No Motorizada y Movilidad Eléctrica.

Si bien es cierto, estos proyectos ya se encuentran en marcha; no obstante requieren tiempo para ser ejecutados, debido al atraso que el país posee en la actualidad, en cuanto a la red vial y los sistemas de transporte urbano, como si se tratase de una enfermedad arrastrada por años y que no han querido sanar.

Pendones agrega que si Costa Rica aspira a tener ciudades más saludables, lo primero que debe mejorar es el sistema circulatorio, para que sea fluido y sin obstáculos, permitiendo llegar hasta la última de las células, siendo las calles y avenidas accesibles a todos los habitantes, independientemente de su condición y ubicación dentro de este complejo sistema en el que nos hemos organizado como sociedad.

“Al igual que un sistema circulatorio sano, nuestra red vial debe tener la fluidez, la flexibilidad y versatilidad necesarias para que pueda cumplir con su objetivo de llegar hasta el sitio más recóndito de una ciudad. Es imprescindible, entonces, que este sistema sea variado en su oferta y multimodal en su operación. Es decir, que no solo se enfoque en la movilidad a partir de la supremacía del automóvil particular, sino que su abanico de opciones se amplíe y se democratice, promoviendo otros sistemas mas eficientes, sostenibles, seguros e inclusivos, como lo son el transporte público masivo (Buses, BRTs, trenes, tranvías, metros, etc.) y la movilidad no motorizada (Caminar, andar en bicicleta, patines scooter, etc.)”, concluye el vicepresidente de OPB Arquitectos.

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