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EcoArk: ejemplo tangible de reducir, reutilizar y reciclar

EcoArk: ejemplo tangible de reducir, reutilizar y reciclar

Volviendo la basura de Taiwán en un tesoro El pabellón EcoArk es aclamado como un nuevo punto de referencia para el futuro de los edificios verdes, y un escaparate espectacular para el Taipei Int’l Flora Expo. Eco166 Diseñado y liderado por el arquitecto Arthur Huang, ingeniero estructural, arquitecto, innovador de la construcción de soluciones especializada en el reciclaje de la basura post-consumo, en conjunto con un grupo de jóvenes arquitectos taiwaneses, comprometidos con la conservación del medio ambiente, construyeron un edificio con 1,5 millones de botellas de plástico recicladas. Eco15 Los más de 26 metros de altura del Pabellón EcoArk se construyeron en gran parte de botellas de plástico recicladas. Su peso es de 50 por ciento menos que un edificio convencional; sin embargo, es lo suficientemente fuerte como para resistir las fuerzas de la naturaleza. “Todas las botellas utilizadas en esta mega estructura fueron diseñadas y elaboradas en una máquina industrial para que funcionaran como un gigante LEGO”, comenta el arquitecto. Eco18 Con nueve pisos de altura, el EcoArk cuenta con un anfiteatro, una sala de exposiciones y una cascada de agua recogida durante los períodos de lluvia para el enfriamiento del interior. Los diseñadores promocionan el edificio como «el más ligero del mundo, móvil y respirable» e insisten en que es lo suficientemente fuerte como para soportar tifones y terremotos. Es la construcción, más grande del mundo, que implementa botellas recicladas. Eco1 El edificio fue patrocinado por el Far Eastern Group, a un precio de alrededor de $3 millones de dólares, sobre la base de tres objetivos: reducir, reutilizar y reciclar. El proyecto fue finalizado en el 2010 y se utilizó como sede de la exposición Taipei Int’l Flora Expo. Eco11 El arquitecto y desarrollador Arthur Huang comenta: “inicialmente tuvimos que convencer a todas las partes interesadas que era un proyecto realizable, ya que en Taiwán nunca se había hecho un edificio de tales dimensiones con materiales no tradicionales. Queríamos trabajar con basura reciclada, pero no estábamos seguros de qué basura usar. Miramos nuestro basurero en la oficina y nos dimos cuenta de que la mayor parte de la basura que teníamos eran botellas plásticas de té. De este modo, logramos que el edificio genere una huella de carbono muy baja». Eco144 Se estima que solo un 4 por ciento de las botellas de plástico de Taiwán son recicladas o reutilizadas, y se usan 2,4 millones de botellas al año, las que terminan en botaderos o, peor aún, en el mar.   https://youtu.be/1oOaBolLd5M

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